Después de 23 años intentándolo, aún no conozco a la gente. A pesar de mis hormonas femeninas, las mujeres en general siguen siendo un misterio para mí. Los hombres son mucho más simples, más directos, más fáciles de comprender.
He tenido varias amigas, creo, pero sólo una de ellas se ha mantenido mucho tiempo cerca. Sólo una de ellas no me ha traicionado, no me ha mentido y no me ha utilizado. Todas las demás me han hecho daño, de una manera u otra.
He llegado a la triste conclusión de que no vale la pena intentar entablar una amistad con una mujer. La amistad entre mujeres no funciona, tienes que recordar siempre que ella puede traicionarte en cualquier minuto, aunque te jure de guata que no lo hará.
Por otro lado, es muy probable que una mujer se acerque a ti porque le gusta uno de tus amigos y quiera que le ayudes a conquistarlo. Si no lo haces, es muy probable que se moleste y se aleje sin más. Las mujeres suelen ser interesadas, y no digo que los hombres no lo sean, por supuesto que lo son, son seres humanos, pero aunque sí se ven hombres que sólo quieren tu amistad, aún me falta encontrar una mujer que no quiera utilizarme.
Felizmente, no tengo que casarme con una mujer ni tener hijos con ella (biológicamente imposible, lo sé) así que puedo obviarlas sin consecuencias. Prefiero tener sólo amigos hombres. Prefiero dormir en una cabaña con 7 hombres a una cabaña con 7 mujeres, aunque el baño esté limpio.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
Años de recuerdos
"Los recuerdos harán que te olvide.... que no se te olvide acordarte que me tienes que olvidar"
Lindos recuerdos, tenemos lindos recuerdos, no crees? Años de recuerdos. Años de peleas, de discusiones, de debates. Años de cariño, de abrazos, de regaloneos. Años de ser quiénes éramos y de agradar al otro sólo con eso. Años de querernos a pesar de todo, a pesar de nuestros compañeros, a pesar de nuestros ideales, a pesar de nuestros gustos, a pesar de que la vida se encargaba de separarnos. Siempre volvíamos, lo recuerdas? Cada vez que algo te superaba recurrías a mí, a mis brazos para que te asegurara que todo iba a estar bien, que nada te iba a hacer daño y que, por último, me tenías a mí a pesar de todo.
Aún me pregunto porqué no recurriste a mí ese año, quizás porque yo tampoco recurrí a ti. Quizás porque estabas pegado a ella y pensaste que ella te cuidaría como yo lo hacía. No lo sé, nunca lo sabré, no sé si me interesa enterarme, no sé si ella te cuidó como yo lo habría hecho.
No sé si esos recuerdo hicieron que te olvidara, yo creo que fue todo lo contrario, esos recuerdos hacían que no pudiera olvidarte. Creo que te olvidé, simplemente porque no puedo encontrarte, porque ya eres otra persona, ya no eres mi amigo de ojos verdes. Quizás si siguieras siendo el mismo sería casi imposible olvidarte. Quizás si nuestra relación se hubiera mantenido como estaba, yo seguiría perdidamente enamorada de tí. Quizás se me habría olvidado acordarme que te tengo que olvidar.
Lindos recuerdos, tenemos lindos recuerdos, no crees? Años de recuerdos. Años de peleas, de discusiones, de debates. Años de cariño, de abrazos, de regaloneos. Años de ser quiénes éramos y de agradar al otro sólo con eso. Años de querernos a pesar de todo, a pesar de nuestros compañeros, a pesar de nuestros ideales, a pesar de nuestros gustos, a pesar de que la vida se encargaba de separarnos. Siempre volvíamos, lo recuerdas? Cada vez que algo te superaba recurrías a mí, a mis brazos para que te asegurara que todo iba a estar bien, que nada te iba a hacer daño y que, por último, me tenías a mí a pesar de todo.
Aún me pregunto porqué no recurriste a mí ese año, quizás porque yo tampoco recurrí a ti. Quizás porque estabas pegado a ella y pensaste que ella te cuidaría como yo lo hacía. No lo sé, nunca lo sabré, no sé si me interesa enterarme, no sé si ella te cuidó como yo lo habría hecho.
No sé si esos recuerdo hicieron que te olvidara, yo creo que fue todo lo contrario, esos recuerdos hacían que no pudiera olvidarte. Creo que te olvidé, simplemente porque no puedo encontrarte, porque ya eres otra persona, ya no eres mi amigo de ojos verdes. Quizás si siguieras siendo el mismo sería casi imposible olvidarte. Quizás si nuestra relación se hubiera mantenido como estaba, yo seguiría perdidamente enamorada de tí. Quizás se me habría olvidado acordarme que te tengo que olvidar.
martes, 8 de septiembre de 2009
Caminar bajo la lluvia
Hay gente que pasa toda su vida sin vivir un minuto, diría Logan Huntzberger. Y yo diría que sí, que yo soy una de ellas. Que no, que casi no he vivido en mis 23 años y que ahora me arrepiento. Que todo ha sido por el miedo a equivocarme, a fracasar, a caerme.
Pero a veces es mejor arriesgarse y saber que se va a sufrir, porque los beneficios son mayores. No quiero seguir teniendo miedo, no quiero seguir privándome de cosas por miedo a equivocarme. Hay veces en que uno sabe que va ha suceder algo doloroso producto de algún acto, pero vale la pena hacerlo igual.
Como caminar bajo la lluvia sin paraguas. Me encanta caminar bajo la lluvia sin paraguas, meterme a los charcos y saltar en ellos, salpicándome entera y al que ose pasar por el lado. Me encanta mojarme el pelo y mirar al cielo con los ojos cerrados sintiendo el agua caer en mi rostro. Me encanta que la ropa esté empapada y pese al caminar, tiritar de frío bajo la lluvia corriendo y saltando. Sin embargo sé que me voy a resfriar. Lo sé, es casi inevitable, a menos que llegue a mi casa a ducharme con agua caliente y meterme en mi cama con un guatero a tomarme un té. Pero lo más probable es que a pesar de eso igual me enferme, o por lo menos estornude un par de días. Lo maravilloso es que me gusta tanto jugar en la lluvia que me da exactamente lo mismo, soy capaz de soportar un resfrío leve e incluso una gripe por jugar un día bajo la lluvia. Para mí, vale la pena. No importa cuánto me digan que me voy a resfriar, voy a hacerlo igual porque lo disfruto tanto y soy tan feliz un día bajo la lluvia que una semana de gripe me da lo mismo.
Pero a veces es mejor arriesgarse y saber que se va a sufrir, porque los beneficios son mayores. No quiero seguir teniendo miedo, no quiero seguir privándome de cosas por miedo a equivocarme. Hay veces en que uno sabe que va ha suceder algo doloroso producto de algún acto, pero vale la pena hacerlo igual.
Como caminar bajo la lluvia sin paraguas. Me encanta caminar bajo la lluvia sin paraguas, meterme a los charcos y saltar en ellos, salpicándome entera y al que ose pasar por el lado. Me encanta mojarme el pelo y mirar al cielo con los ojos cerrados sintiendo el agua caer en mi rostro. Me encanta que la ropa esté empapada y pese al caminar, tiritar de frío bajo la lluvia corriendo y saltando. Sin embargo sé que me voy a resfriar. Lo sé, es casi inevitable, a menos que llegue a mi casa a ducharme con agua caliente y meterme en mi cama con un guatero a tomarme un té. Pero lo más probable es que a pesar de eso igual me enferme, o por lo menos estornude un par de días. Lo maravilloso es que me gusta tanto jugar en la lluvia que me da exactamente lo mismo, soy capaz de soportar un resfrío leve e incluso una gripe por jugar un día bajo la lluvia. Para mí, vale la pena. No importa cuánto me digan que me voy a resfriar, voy a hacerlo igual porque lo disfruto tanto y soy tan feliz un día bajo la lluvia que una semana de gripe me da lo mismo.
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